El blues vuelve a hablar en presente
De una sesión desnuda en Nashville a la supervivencia de un juke joint en Clarksdale: discos, canciones y escenarios que hicieron noticia entre el 7 y el 13 de septiembre de 2026.
Versión breve
La semana no dejó un lanzamiento llamado a dominar por volumen la conversación mundial, pero sí una radiografía especialmente útil de cómo el blues se transforma sin perder su gramática. Entre el lunes 7 y el domingo 13 de septiembre, cuatro publicaciones largas concentraron el interés. BARETONE, de A.J. Fullerton, redujo la canción de raíces a barítono, batería y voces; Getting There, de Eli “Paperboy” Reed, reunió soul sureño, testimonio gospel y fraseo blues bajo la producción de Swamp Dogg; el debut I’m In Trouble, del canadiense Jake Soberlak, defendió el sonido de conjunto tocado en una sala; y Sandstorm, de Eric Steckel, llevó la improvisación blues hasta su límite con el hard rock sin quedar absorbido por él.
Las grabaciones cortas abrieron otros ángulos. Eddie 9V rehízo el éxito disco “Rock Your Baby” como una toma de soul sureño con slide; Sonny Landreth convirtió el pulso de Luisiana en arquitectura para su fraseo; Soberlak presentó en vídeo una pieza de blues de cámara; y Reed dialogó con Zaniah sobre metales y pedal steel. Son cuatro recursos distintos y comprobados, no cuatro variantes de una misma campaña.
En directo, el mapa fue deliberadamente internacional: Blues Roots reunió en Meyreuil voces estadounidenses, guitarra contemporánea y armónica británico-caribeña; Sortie Blues convirtió Herent en un encuentro gratuito entre generaciones; Ally Venable enlazó cinco ciudades inglesas y abrió el 100 Club a una audiencia mundial; Ash Grunwald llevó su blues de raíces al extremo norte de Queensland. La actualidad institucional tuvo un reverso más serio: Sean “Bad” Apple describió el coste económico de mantener vivo un juke joint de Clarksdale, mientras Telluride anunció finalistas y una retransmisión benéfica para KOTO. No hubo un fallecimiento relevante del blues confirmado dentro del corte, por lo que esta edición no fuerza una sección In Memoriam. La conclusión es menos cómoda que celebratoria: la tradición sigue fértil, pero depende de espacios, comunidades y músicos cuya continuidad no puede darse por supuesta.
Álbumes y EPs
A.J. Fullerton — BARETONE
A.J. Fullerton utiliza el formato corto como una decisión estética, no como un álbum a medio hacer. El músico nacido en Colorado y establecido en Nashville construyó estas cuatro piezas alrededor de su guitarra barítono y registró el núcleo en directo junto al batería Tim Carman, de Parlor Greens; las voces de Lauren Frihauf amplían el espacio sin borrar esa austeridad. Tres adelantos —“St. June”, “Change Is Inevitable” y “All the Wrong Choices”— habían aparecido entre junio y agosto: la novedad de esta semana es el EP completo, no su presentación pública.
La afinación grave cumple una función rítmica y armónica a la vez. Ocupa parte del territorio habitual del bajo, deja que el golpe de batería respire y obliga a Fullerton a frasear con economía. Ahí reside el blues de BARETONE: no en reproducir un museo del Delta, sino en la tensión entre ostinato, silencio y respuesta vocal. El resultado cruza blues acústico electrificado, country-blues y canción de raíces, con una producción suficientemente seca para conservar la fricción de la toma. Es fidelidad entendida como método —interacción, pulso y narración—, no como imitación de una superficie antigua.
Eli “Paperboy” Reed — Getting There
Producido por Swamp Dogg y grabado por Lorenzo Wolff en Restoration Sound, Brooklyn, Getting There sitúa la madurez doméstica de Eli “Paperboy” Reed dentro de una música históricamente experta en convertir experiencia privada en testimonio colectivo. Mike Kalajian realizó la masterización; los arreglos de metales se reparten entre Reed y Swamp Dogg. El lanzamiento simultáneo en digital, CD y vinilo, confirmado por Yep Roc y la edición oficial de Bandcamp, consta de trece canciones.
El centro no es una reconstrucción arqueológica del rhythm and blues, aunque Reed conoce ese vocabulario al detalle. Su ataque vocal conserva la abrasión de iglesia y club, mientras órgano, metales y coros modulan entre soul sureño, gospel-blues y country-soul. “How Can I Forget” reduce el acompañamiento a caja, bordón y eco para que la voz funcione como confesión; “Love You More”, con Zaniah y el acero de Jonny Lam, desplaza el balance hacia un swing campestre. NovoRiff lo incluye porque su identidad blues está en la inflexión vocal, la llamada y respuesta y la lógica testimonial, no porque cada corte siga doce compases. Actualizar la paleta aquí significa ampliar el relato, no disolver la tradición.
Jake Soberlak — I’m In Trouble
El primer álbum del cantante, guitarrista y armonicista de Kamloops se grabó casi por completo en dos días, con la banda tocando en la misma sala de Afterlife Studios, Vancouver. Leon Power produjo y tocó la batería; John Raham grabó y mezcló; Harris Newman masterizó. Completan el cuarteto Darryl Havers, al piano y órgano, y Darren Parris, al bajo. La edición del 11 de septiembre es digital y en CD firmado; el vinilo anunciado para mediados de octubre todavía no debe contarse como disponible.
Soberlak alterna tres originales con repertorio asociado a Elmore James, Freddie King, Otis Spann y St. Louis Jimmy Oden. Más importante que el pedigrí es el comportamiento del conjunto: la guitarra deja frases sin resolver para que Havers responda, la batería empuja sin cuadrar en exceso el compás y la armónica aparece como voz secundaria. “Temperature Is Rising” alarga esa conversación hasta más de siete minutos; la canción titular se queda con guitarra, piano y voz, cerca de la intimidad Spann–Robert Lockwood Jr. La juventud del intérprete no se vende como innovación automática: el mérito está en entender que tradición significa escucha mutua, riesgo de toma y control dinámico.
Eric Steckel — Sandstorm
Eric Steckel grabó voces, guitarras eléctricas y bajo; Elia Micheletto asumió la batería. Esa formación mínima explica la densidad controlada de Sandstorm: diez cortes en los que la mezcla deja a la guitarra cambiar de función —riff, respuesta vocal, masa armónica o solo— sin que la sección rítmica pierda contorno. OPEN/SPV acredita la edición del 11 de septiembre en digital, CD y vinilo. Cuatro canciones ya habían sido publicadas como adelantos; el hecho nuevo es la disponibilidad del álbum completo.
Es también el caso fronterizo de esta edición. Steckel declara una mezcla de blues, rock y metal, y el peso de la distorsión podría sugerir una exclusión automática. No la aplicamos: en los momentos decisivos permanecen la forma del slow blues, el fraseo de nota doblada, el boogie y la improvisación sobre tensión y reposo. “Empty Promises” remite a Michael Burks; “El Paso Sugar”, a Lance Lopez. Hay pasajes de hard rock y metal, pero no desplazan el centro armónico e interpretativo del disco. Sandstorm entra como blues rock contemporáneo de borde duro, con la reserva crítica de que potencia y virtuosismo no equivalen por sí mismos a profundidad expresiva.
Singles y vídeos
Selección cerrada en cuatro grabaciones. Se identifica la naturaleza exacta de cada publicación: dos singles con vídeo o visualizer, un estreno de videoclip y un corte de álbum con audio oficial.
Eddie 9V — “Rock Your Baby”
La canción de Harry Wayne Casey y Richard Finch llegó al número uno en 1974 con George McCrae y quedó fijada en la memoria como una pieza decisiva del disco temprano. Eddie 9V no intenta competir con esa huella: cambia el suelo bajo la melodía. Grabada en directo en Easy Eye Sound, Nashville, y producida por Dan Auerbach, su versión sustituye la ligereza mecánica por batería con aire, bajo redondo, guitarra slide y una voz deliberadamente terrenal. El single adelanta Down Here, anunciado para el 6 de noviembre.
La operación funciona porque reconoce el parentesco que ya existía entre disco, soul sureño y blues, en lugar de disfrazar la canción con un solo añadido. El slide contesta a cada tramo vocal y recuerda la economía melódica de Duane Allman; el groove mantiene el impulso bailable, pero desplaza los acentos hacia una sensación de banda tocando junta. La publicación incluye videoclip oficial. Es una relectura, no una composición nueva, y su aportación reside en revelar la estructura emocional que la producción original mantenía bajo una superficie luminosa.
Sonny Landreth — “Lady on the Rise”
Sonny Landreth regresó con una composición propia y la primera señal de un álbum todavía sin título, previsto para 2027. La información confirmada debe quedarse ahí: durante el periodo se publicó el single y su visualizer oficial, no el disco ni una fecha definitiva para este. Landreth canta y toca la guitarra; Brian Brignac se ocupa de batería y percusión, y Tony Daigle, de teclados. Landreth y Daigle produjeron la toma, registrada, mezclada y masterizada por este último en Electric Comoland, Lafayette.
“Lady on the Rise” muestra por qué la procedencia de Luisiana en Landreth es más que una etiqueta promocional. La base evita el shuffle obvio: organiza un pulso flexible en el que percusión y teclado dejan huecos para que el slide se deslice por dentro del acorde. Las notas atacadas detrás de la cejilla producen líneas simultáneamente rítmicas y vocales; no son ornamentos suspendidos sobre una canción convencional. El estribillo aclara la melodía y los breves ascensos instrumentales conservan tensión sin convertirse en exhibición. Como adelanto cumple dos tareas: recupera su firma sonora y sugiere una escritura más compacta, atenta a la canción antes que al despliegue técnico.
Jake Soberlak — “I’m In Trouble”
El mismo día en que apareció su debut, Jake Soberlak estrenó el vídeo oficial de la canción titular. La distinción importa: no consta como single independiente de esta semana, sino como videoclip de un corte del álbum. El recurso permanece integrado en la web oficial del músico y enlazado a su canal verificado. Frente a las tomas de banda del resto del disco, “I’m In Trouble” reduce el campo a voz, guitarra y el piano de Darryl Havers; esa desnudez convierte cada pausa en parte del arreglo.
La referencia a Otis Spann y Robert Lockwood Jr. no actúa como contraseña para iniciados. Se oye en el reparto de papeles: la guitarra plantea una figura sobria, el piano responde con acordes quebrados y la voz se coloca entre ambos, sin sobreactuar una edad o una biografía que Soberlak no tiene. La cámara acompaña esa escala humana y evita vender la interpretación como espectáculo de virtuosismo. Es un buen ejemplo de blues contemporáneo tradicional: el vocabulario es reconocible, pero la autoridad se gana mediante tiempo, respiración y relación entre músicos. La elección del tema como presentación visual fija, además, una identidad más amplia que la del joven guitarrista prodigio.
Eli “Paperboy” Reed con Zaniah — “Love You More”
“Love You More” entra en esta sección por la aparición de su audio oficial con el álbum, no por una campaña de single inexistente. La precisión evita transformar cada pista disponible en una supuesta novedad autónoma. Reed comparte la voz con Zaniah, mientras el pedal steel de Jonny Lam y los metales sitúan la canción en un cruce menos transitado entre country-soul, gospel y blues. La producción de Swamp Dogg conserva el grano de las voces y permite que el arreglo cambie de color sin romper su continuidad.
El diálogo es la unidad musical. Reed abre con su raspado habitual; Zaniah no lo imita, sino que responde con una línea más limpia que modifica la emoción de la frase anterior. El acero prolonga algunas vocales y los metales puntúan otras, creando una red de llamada y respuesta que enlaza iglesia y música secular afroamericana. El ritmo tiene balanceo de dos tiempos, pero el fraseo se retrasa ligeramente y evita que el tema se convierta en pastiche country. Su modernidad no depende de un tratamiento electrónico: está en repartir el protagonismo y dejar que tradiciones vecinas revelen una emoción común. Una canción de amor adulta, cálida y estructuralmente muy consciente.
Giras y festivales
Blues Roots: tres noches y varias genealogías en Meyreuil
La octava edición de Blues Roots dispuso tres dobles programas con una lógica más curatorial que acumulativa. El jueves reunió a Elise Frank con Shemekia Copeland; el viernes, a Jamiah Rogers con D.K. Harrell; y el sábado, a Errol Linton con Larry McCray. La jornada final añadió una jam gratuita, dirigida por Thierry Seneau en la Salle Jean Monnet. El programa y los horarios permanecían disponibles en la web municipal oficial al cierre.
La combinación permitió escuchar el blues como una genealogía abierta. Copeland sitúa la voz y la narración social en el centro; Harrell trabaja el fraseo de guitarra y canto desde la escuela de B.B. King sin reducirla a un catálogo de licks; Linton conecta armónica, comunidad caribeña londinense y blues británico; McCray aporta el peso del soul-blues. Alrededor de ellos, Rogers y Frank mostraron que el relevo no consiste en copiar una época. El valor del festival estuvo en esa conversación internacional y generacional, celebrada en una escala que todavía permite escuchar matices. NovoRiff evita llamarlo “cumbre mundial”: fue una programación compacta, bien orientada y representativa, no un resumen exhaustivo del género.
Sortie Blues convierte Herent en un cruce gratuito
Dos escenarios alternos y ocho artistas permitieron a Sortie Blues mantener música continua sin convertir el programa en una carrera de solapamientos. La séptima edición, celebrada en Helse Heuvels, reunió, entre otros, a Kitty, Daisy & Lewis, John Primer con Steve Bell, Boogie Beasts, Bill Abel, Luther Dickinson, Rattlesnake Milk y Big Bill. La organización mantuvo el acceso gratuito, una decisión culturalmente importante en un circuito europeo donde el precio de los festivales puede estrechar la renovación del público.
El cartel trazó un arco productivo. Primer lleva consigo la práctica del Chicago blues desde dentro, no como repertorio importado; Dickinson conecta el North Mississippi hill country con una sensibilidad de productor; Boogie Beasts traslada el trance de riff a un marco belga contemporáneo. Abel y Rattlesnake Milk empujan hacia el country-blues y el desierto tejano, mientras Kitty, Daisy & Lewis amplían la conversación hacia rhythm and blues y rock and roll. Esa amplitud necesita criterio: no todo el cartel es blues en igual medida. La inclusión del festival se sostiene porque su columna vertebral —Primer, Dickinson, Boogie Beasts y la práctica de raíces— permaneció inequívocamente ligada al lenguaje del género.
Ally Venable abre el 100 Club fuera de Londres
Ally Venable enlazó cinco fechas inglesas dentro del corte: The Crescent de York el día 9, el 100 Club londinense el 10, Rescue Rooms en Nottingham el 11, Waterfront en Norwich el 12 y Deaf Institute en Mánchester el 13. El guitarrista canadiense Garret T. Willie abrió los conciertos. La noche del 100 Club se emitió mundialmente a través de Lounges.TV por 12,50 libras; esa retransmisión, anunciada el 9 de septiembre, fue el hecho diferencial de una gira que continuaría después del periodo analizado.
Venable trabaja en la franja de blues rock moderno donde la ganancia puede tapar fácilmente el vocabulario. En su caso, la articulación vocal, el uso de respuestas de guitarra y la elasticidad del shuffle siguen gobernando el repertorio. Willie aporta una versión más cruda del mismo continuo, útil para comparar dos generaciones norteamericanas frente a públicos británicos. El streaming no sustituye la acústica ni el riesgo de la sala, y conviene desconfiar del lenguaje de “acceso global” cuando hay pago y diferencia horaria. Aun así, documenta una vía concreta para que un club histórico amplíe audiencia y remunere una actuación sin convertirla en contenido gratuito descontextualizado.
Ash Grunwald lleva el blues de raíz al norte de Queensland
Ash Grunwald concentró tres actuaciones en el extremo norte de Queensland: Ellis Beach Bar & Grill el viernes 11, Mt Uncle Distillery en Walkamin el sábado 12 y Port Douglas Yacht Club el domingo 13. La ruta, confirmada por la agenda del artista y por las plataformas oficiales de venta, importa en esta edición porque desplaza la mirada fuera del circuito transatlántico habitual. No fue el anuncio de una gira futura: fueron conciertos celebrados dentro de la semana cubierta.
El formato de Grunwald comprime guitarra, voz, percusión de pie y tecnología de bucle sin borrar la lógica física del blues. Los riffs cortos funcionan como células rítmicas; la voz áspera no se limita a duplicarlos, y el groove absorbe elementos de roots australiano, funk y gospel. La etiqueta “one-man band” puede resultar engañosa: más que llenar cada hueco, su mejor música administra capas y deja que la repetición genere trance. También exige una salvedad crítica: la energía festivalera no convierte cualquier stomper acústico en blues. Aquí la inclusión se apoya en repertorio, patrón de llamada y respuesta, fraseo vocal y una trayectoria públicamente asentada en la escena blues de Australia.
Noticias destacadas
Sean “Bad” Apple explica cuánto cuesta sostener un juke joint
La actualidad más importante de la semana no fue un anuncio industrial. En una entrevista extensa publicada por American Blues Scene, Sean “Bad” Apple describió la fragilidad económica de su club de Clarksdale y de la cultura de juke joint que intenta mantener. Habló de ingresos insuficientes, facturas, ausencia de seguro médico y del trabajo cotidiano que queda oculto tras la imagen turística del Delta. Son declaraciones del músico y propietario, no una auditoría independiente; su valor está en hacer visible una estructura material rara vez incluida en la promoción del blues.
Apple aprendió junto a Jack Owens en Bentonia y R.L. Boyce en el entorno hill country. Su relato distingue ambos lenguajes: la cualidad sombría y armónicamente oblicua de Bentonia frente al groove insistente, a menudo construido sobre un acorde, del norte de Misisipi. Esa precisión impide hablar de “Delta” como una masa homogénea. También devuelve el foco a las comunidades afroamericanas que crearon, transmitieron y sostuvieron la música antes de su explotación como marca regional. NovoRiff lee la entrevista como una advertencia: preservar blues no es conservar guitarras en vitrinas, sino garantizar que músicos, salas y vecindarios puedan seguir produciendo cultura en presente.
Telluride anuncia finalistas y una señal mundial con beneficio local
Telluride Blues & Brews publicó dos actualizaciones verificables durante el corte. El 9 de septiembre anunció los seis finalistas de su Blues Challenge; el día 12 confirmó la retransmisión de las tres jornadas del Main Stage a través de Volume.com, además de la cobertura radiofónica y en línea de KOTO. Las donaciones de la emisión beneficiarán a esa radio comunitaria. Conviene fijar la cronología: la 32.ª edición del festival tendrá lugar del 18 al 20 de septiembre; esta semana ocurrieron los anuncios, no los conciertos.
La combinación de concurso, streaming y radio local resume una tensión frecuente. Los desafíos ofrecen visibilidad y acceso a escenarios, pero pueden reducir lenguajes regionales distintos a una evaluación competitiva. La retransmisión amplía alcance, aunque una pantalla no reproduce dinámica de sala ni convivencia de festival. El destino de las donaciones introduce, sin embargo, una reciprocidad concreta: la audiencia remota ayuda a sostener el medio local que documenta el evento. Más que celebrar “lo digital” de manera abstracta, el interés está en esa circulación entre músicos emergentes, infraestructura comunitaria y público distante. Será necesario juzgar actuaciones y resultados cuando ocurran; por ahora, la noticia es el dispositivo de acceso anunciado.
Playlist comentada
Doce grabaciones sin repetición respecto a “Singles y vídeos”: diez adquirieron disponibilidad clara por primera vez durante la semana y dos wildcards anteriores se conectan con la actividad en directo del corte.
Eric Steckel — “Blues for the Lonely” 01. Novedad
El slow blues del lote. Steckel reduce velocidad y deja que las notas largas se deterioren en el amplificador; Micheletto contiene el golpe para que la guitarra construya tensión con espacio, no sólo con volumen. Audio oficial.
Eric Steckel — “What I Wanna Believe” 02. Novedad
La voz se integra mejor en un marco de blues rock melódico: riff ascendente, estribillo abierto y un solo que desarrolla motivos reconocibles. La arquitectura de canción controla el virtuosismo. Audio oficial.
Eric Steckel — “Sandstorm” 03. Novedad
Instrumental de borde duro en el que la guitarra alterna masa y líneas cantables. Su identidad blues no procede de una progresión fija, sino del ataque, las inflexiones y la improvisación sobre un pulso obstinado. Audio oficial.
Eli “Paperboy” Reed — “Every Once in a While” 04. Novedad
Soul-blues de fraseo elástico: Reed retrasa consonantes y deja que los metales respondan como un coro. La producción evita pulir el borde de una voz que necesita fricción para narrar. Audio oficial.
Eli “Paperboy” Reed — “How Can I Forget” 05. Novedad
Caja, bordón y eco transforman una pregunta íntima en testimonio gospel. El arreglo parece mínimo, pero cada repetición modifica intensidad y registro; la voz organiza toda la armonía implícita. Audio oficial.
Eli “Paperboy” Reed con Swamp Dogg — “One Man’s Trash (Is Another Man’s Treasure)” 06. Novedad
Dos personalidades ásperas convierten el refrán popular en teatro soul. Órgano, respuestas vocales y humor impiden que la lección moral se vuelva solemne. Audio oficial.
Jake Soberlak — “Manhole” 07. Novedad
Un instrumental breve que prioriza conversación y swing. Guitarra, piano y armónica intercambian frases compactas; ninguno ocupa el espacio suficiente para convertir el tema en demostración individual. Audio oficial.
Jake Soberlak — “Temperature Is Rising” 08. Novedad
Más de siete minutos de blues eléctrico con progresión dramática gradual. El interés está en cómo la banda eleva densidad y vuelve a retirarla, respetando el arco vocal antes del solo. Audio oficial.
Jake Soberlak — “Cement Shoes” 09. Novedad
Original de Soberlak con bajo pesado y humor oscuro. La guitarra corta contra el groove en vez de duplicarlo, señal de una escritura que empieza a separarse de sus modelos sin repudiarlos. Audio oficial.
Erja Lyytinen — “Hard as Stone (Live at Kulttuuritalo, Helsinki)” 10. Novedad
La finlandesa reordena en directo una composición de 2019: más peso rítmico, dinámica de escenario y slide cortante. Es una grabación nueva, tomada el 21 de marzo y publicada el 9 de septiembre, no el reciclaje del máster de estudio. Vídeo oficial.
Ash Grunwald — “Give Something Away (Gospel Version)” 11. Wildcard
La variante gospel, publicada en mayo, ilumina la dimensión coral que el formato solista suele esconder. Australia entra en el mapa no como apéndice anglófono, sino como escena con su propio equilibrio entre roots, percusión corporal y blues. Vídeo oficial.
Elise Frank — “Twice on Sunday” 12. Wildcard
La francesa, presente en Blues Roots, aporta una escritura emergente que cruza blues rock y canción sin dejar que la guitarra monopolice la narración. Publicada en enero, funciona aquí como hallazgo regional ligado a la semana en directo. Videoclip oficial.
Menciones breves
- Mike Wheeler Band — Chicago Blues. Delmark situó el LP en tiendas el 11 de septiembre, pero el álbum digital de ocho cortes ya constaba publicado el 24 de julio. Siete piezas proceden de los dos primeros discos de Wheeler para el sello; la canción titular cuenta con Omar Coleman. Se registra como edición física/compilatoria, no como ocho grabaciones nuevas. Ficha oficial · álbum digital.
- Wortham Blues Festival. La localidad texana celebró el 12 de septiembre su festival anual. La vigencia del evento y su programación se comprobaron en la web oficial; se mantiene como mención por falta de documentación crítica suficiente para una entrada larga sin relleno.
- Blind Willie McTell Blues Festival. Thomson, Georgia, acogió su jornada el 12 de septiembre. La conexión con McTell exige algo más que una marca de festival; al cierre sólo pudimos confirmar cartel y celebración mediante la ficha acreditada de JamBase.
- Eric Johanson — The Open Bayou. Una crítica anticipada apareció el 8 de septiembre, pero el álbum está anunciado para el 16 de octubre y “Shake the Fever” había salido el 28 de agosto. Se clasifica como recepción previa, no como lanzamiento semanal. Web oficial · reseña consultada.
Fuera del corte tras la auditoría: informaciones publicadas esta semana sobre Foghat, Ross Harding, Brant Buckley y Honeybear the Band remitían a anuncios, singles o álbumes fechados antes del 7 de septiembre. No se han presentado como novedades materiales.
Fuentes consultadas
Fuentes oficiales: artistas, sellos y festivales
- A.J. Fullerton; Eric Steckel; Eli “Paperboy” Reed; Jake Soberlak; Erja Lyytinen; Ash Grunwald.
- OPEN/SPV / Bandcamp: Sandstorm; Yep Roc / Bandcamp: Getting There; Jake Soberlak / Bandcamp: I’m In Trouble; Delmark Records: Chicago Blues.
- Blues Roots, Meyreuil; Telluride Blues & Brews; Wortham Blues Festival; agendas de John Primer y Boogie Beasts.
- Recursos audiovisuales oficiales: Eddie 9V, Sonny Landreth, Jake Soberlak, Erja Lyytinen, Ash Grunwald y Elise Frank.
Bases de datos, archivos y plataformas de audio
- Spotify: Mike Wheeler Band; páginas de pista de Bandcamp enlazadas en la playlist para créditos, duración y disponibilidad.
Medios acreditados
- The Blues Magazine: A.J. Fullerton; Blues Rock Review: Eric Steckel; Blues Blast Magazine: Jake Soberlak; 13th Floor: Eli “Paperboy” Reed.
- Blues Rock Review: Eddie 9V; Blues Rock Review: Sonny Landreth; Blues Matters: Ally Venable.
- American Blues Scene: Sean “Bad” Apple; Blues Magazine NL: Sortie Blues; JamBase: Blind Willie McTell Blues Festival.
Plataformas oficiales de conciertos y entradas
- Humanitix: Mt Uncle Distillery; Bandsintown: Port Douglas; acceso de Lounges.TV documentado en el anuncio de Blues Matters sobre el 100 Club.

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